Por Redacción Política Nacional
BOGOTÁ, Colombia — En una movilización de urgencia que congregó a miles de seguidores en la Plaza de Bolívar de Bogotá, el presidente Gustavo Petro ofreció su primera respuesta pública y contundente a las sanciones impuestas por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, que lo incluyó a él y a su círculo íntimo en la llamada ‘Lista Clinton’. Ante una multitud, el mandatario rechazó enfáticamente las acusaciones de vínculos con el narcotráfico y lanzó una férrea defensa de su trayectoria.
El Discurso Central: Un Grito de Defensa Personal
El presidente Petro utilizó el escenario histórico de la plaza para convertir el ataque internacional en un tema de honor y soberanía nacional. La frase central de su discurso se dirigió directamente al corazón de las acusaciones de Washington:
“Nunca he cedido a propuestas mafiosas, nunca me he vendido, y esta sanción es una calumnia que busca desprestigiar no solo a un presidente, sino la voluntad de cambio de todo un pueblo”, sentenció Petro.
El mandatario reiteró que su vida ha estado marcada por la lucha contra el narcotráfico, primero como guerrillero del M-19 que dejó las armas y luego como político.
Críticas a la “Farsa Antidrogas” de EE. UU.
Petro no solo se defendió, sino que atacó la política antidrogas de EE. UU. que motivó la sanción. Calificó la inclusión en la lista de la OFAC como una herramienta política utilizada por sectores de la administración estadounidense para sabotear su gobierno y su enfoque de política de drogas, que busca sustituir la erradicación forzada por una reforma agraria y social.
- Soberanía y Justicia: El presidente confirmó que, tal como había anunciado en redes sociales, procederá legalmente en tribunales de EE. UU. para limpiar su nombre y demostrar que su política no ha permitido el “florecimiento de los cárteles”, sino que busca una solución de fondo al problema.
- Llamamiento a la Unidad: El discurso fue un llamado a sus bases y a la ciudadanía a defender la soberanía del país frente a lo que él considera una “injerencia indebida” en los asuntos internos de Colombia.
La masiva respuesta en la Plaza de Bolívar es vista como un intento del gobierno para utilizar la crisis diplomática y las sanciones como un catalizador para reagrupar a su electorado y fortalecer su posición política en el país. El enfrentamiento con Estados Unidos está ahora en el centro del debate nacional.


